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Definición de los diamantes: comprender el color
En lo que respecta a las 4 C de los diamantes —corte, color, pureza y quilates—, la segunda más importante de las «C» es el color. Sin embargo, lo que realmente se refiere es a la ausencia de color. Los diamantes presentan una gran variedad de tonos, pero los diamantes blancos verdaderamente incoloros son poco comunes; la mayoría tiene un ligero matiz amarillento. Cuanto más se aproxima un diamante blanco a la incoloridad, más raro y valioso resulta.
La importancia del color del diamante
El color influye en el aspecto general de un diamante. Incluso alguien sin experiencia es capaz de distinguir las variaciones de color entre el transparente y el amarillo pálido. Por lo tanto, el color es un indicador fundamental del valor de un diamante.
Grado de color del diamante
Esta «C» se clasifica en función de la ausencia de color. Partiendo de la D, que significa «incoloro», la escala sigue el orden alfabético descendente. Los diamantes incoloros o casi incoloros se muestran transparentes en la escala y se sitúan en el rango comprendido entre la D y la J. A partir de la J es donde comienzan a apreciarse ligeros matices de color pálido.
Elegir el color de tu diamante
Para determinar cuál es el color de diamante más adecuado para ti, ten en cuenta el diseño general. Además del valor, factores como la forma, el tamaño y la montura pueden ayudarte a hacerte una idea más clara del tipo de diamante que mejor se adapta a tus prioridades.
Color y quilates
El peso en quilates influye en la intensidad con la que se percibe el color de un diamante. Cuanto más grande es el diamante, más evidente resulta su color. Si tu diamante va a pesar menos de un quilate, puedes conformarte con un grado de color inferior, pero si te interesa un diamante más grande, se recomienda invertir en un grado de color superior.
Color y forma
Hay formas de diamante que ocultan mejor el color que otras. La simetría de los diamantes redondos brillantes permite optar por un color de grado ligeramente inferior. Las formas esmeralda también tienden a disimular el color y admiten un grado de color más bajo. Las formas con mayor tamaño visible, como la ovalada, tienden a mostrar más el color y son más adecuadas para diamantes incoloros o casi incoloros. Las formas más singulares —cojín, pera, marquesa y trillón— también son propensas a mostrar más el color.
Color y entorno
El metal en el que se engarza el diamante también puede influir en la percepción de su color. El oro amarillo puede contrarrestar los diamantes de tono más amarillento. La calidez del oro rosa, al igual que la del oro amarillo, también puede equilibrar los tonos amarillentos más sutiles. El oro blanco o el platino pueden resaltar el tono amarillento del diamante; por lo tanto, si se opta por uno de estos dos metales, recomendamos elegir un diamante con una calificación de color superior para lograr un diseño más equilibrado.
La verdadera cara de VRAI
VRAI ofrece diamantes incoloros, casi incoloros y de color muy tenue, cultivados de forma sostenible en nuestra fundición con cero emisiones. En este nivel, las diferencias de color son difíciles de detectar a menos que se comparen uno al lado del otro. Nuestros diamantes creados por VRAI son principalmente incoloros o casi incoloros, con una gama que va de D a J en la escala de color. En el caso de los diamantes con grados de color visibles a simple vista, el grado de visibilidad del tono tenue puede observarse a través de nuestros vídeos en 360º para cada diamante único, en función de su forma y talla, o solicitarse a nuestros especialistas en diamantes durante las citas virtuales.
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